II Concurso de Relatos LEDF: "Los recuperadores"

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Moderadores: takelu, Alier-mim, Umli

II Concurso de Relatos LEDF: "Los recuperadores"

Notapor Umli » Sab Ago 01, 2009 2:15 pm

Autor:Regal

Un ruido de motor sonaba sobre el espejismo acuoso del ardiente polvo, retumbaba por las montañas y los angostos cañones como un bramido feroz. Un enorme vehículo motorizado, una joya de la mecánica antigua como lo habría descrito Shun, una gran motocicleta marrón-oxido modelo Wings, de aspecto rustico, con turbina por motor cruzaba con su aguda placa frontal asemejada a una visera de casco el desierto, dejando un pasillo de polvo detrás de las tres ruedas traseras alineadas.
Hacia calor, pero el viento de la velocidad ayudaba a paliar la sensación aunque el sol en lo alto siguiera calentando duro la piel.



-¡Pronto llegaremos!
Grito el conductor. Su vestimenta era una ondeante gabardina marrón, de mangas estrechas y cuello alto y bajos asta medias rodillas abiertos por el frontal, se advirtían el complejo entramado de protecciones bajo la misma. Como era poco habitual se cuidaba de tener un aspecto agradable al contrario que su compañero, traía un pelo castaño claro, casi rubio, liso y arreglado de casquillo asta los pómulos, muy resaltados acorde a unas facciones marcadas. Ahora llevaba puestas las viejas gafas de aviador, herencia de su padre que a su vez fue uno de los primeros recuperadores, y un destacado collar de fulgurantes destellos, hecho con discos plateados llamados CD-rom, distinción de a lo que había decidido dedicar su vida, aunque de hecho esa era su primera vez.

El otro hombre alzo la vista, los días de cielo nublado eran las únicas ocasiones en las que podían operar en las ciudades, ''no pueden vernos con el cielo cubierto'' recordó.
Para el, no era la primera vez que estaría en una ciudad, el estaba entre los desalojados de New Horge, cuando la A.R.M empezó a percatarse que alguna gente del desierto entendía la tecnología he incluso podía generar y usar electricidad, incrementó la supervisión del desarrollo en las colonias asentadas en las viejas ciudades, asta que finalmente las prohibió, como una caza de brujas arresto a quienquiera que meros rumores apuntasen de ser tecnomantes, entre los que estaban sus padres a los que nunca volvió a ver.

Años después, ahora era un hombre hecho y derecho, se agarraba con su brazo fuerte y fornido a un saliente lateral parecido a una manilla oxidada. Vestía una camisa de tirantes negra llena de agujeros y esguinces pegada a su bronceada piel por el sudor, y unos desgastados pantalones de estampado militar, una banda de cuero guardaba en la parte frontal del torso varios cartuchos de papel de gran calibre, la munición del Deimos, su espadón sobresaliendo de su hombro y costado, una ''espada de fuego'' su empuñadura curva tallada en madera recubría la espiga laminar recordando al mango de una escopeta, en el centro del arriaz estaba el enorme cilindro de revolver cargado a postones de plomo fundido y pólvora negra elaborada a base de nitrato potásico, azufre y carbón, el gatillo golpeaba el fulminante y este a su vez catalizaba la pólvora, el enorme calibre 80. La potencia en boca a la que estaba preparado para disparar el sable alzaba los pies del suelo a cualquier pistolero, la hoja no estaba soldada como en otras armas de reproducción, era el propio cañón romboidal que proseguía en su bajo, en forma de gran cuchillo de carnicero, con un hueco como acanaladura que en el tercio medio daba la separación justa para poder introducir la otra mano y sujetar mejor en el disparo.
Una cinta roja se agitaba al viento con su cabello marrón, antojado de bronce a la luz del sol del desierto. Regal presumía siempre de habérselo cortado solo una vez en su vida hacia cuatro años, ahora los mechones desordenados le llegaban a media espalda, y al igual que su padre poseía duras facciones y un rostro propenso a madurar en arrugas, los surcos en su caso ascendían por los lados de sus mejillas y se curvaban de los costados de su frente, como si toda su fisonomía estuviera en disposición de estrellarse en el puente de su nariz como una bestia, siempre fruncido evocando odio.



Shun abrió sus azafirados ojos azules de golpe, y se plegó torciendo la gran Wings a la derecha, su compañero tubo que cogerse al acto con el brazo libre a su cintura y el saliente triangular de la gran placa frontal de la moto rasgo las arenas de modo prediseñado, cortando el suelo y levantando un fino y espeso canal de polvo humeante desde la cavidad interior hacia el saliente lateral hueco, la amortiguación mantuvo mas recta la placa que el propio cuerpo articulado de la moto, y el aspa derecha trasera opuso la recta resistencia necesaria para que el aparato no hiciera un paso en falso y saliera despedido o dando tumbos.
Fue un giro rápido y violento, a algunos metros de ellos unas cadenas se habían levantado de la arena, tirando hacia atrás una barrera metálica llena de agudos punzones soldados no mas alta que la cintura de un hombre, y asta entonces oculta por la arena, apenas pudieron eludir sus ocho metros de amplitud lateral.
Era parecida a una trampa de piratas. En el desierto era preferible evitar pasos cerrados o meterse en cañones o viejas autopistas, encontrarse una trampa así en medio de la nada no hubiera sido algo habitual, si no fuera por ser a donde se dirigían, esa era una trampa de la A.R.M y probablemente ya sabían que algo la había hecho saltar, que estallen minas o metralla del suelo era un riesgo que debían correr los recuperadores.

Regal cerro los ojos y se arrapo con fuerza a la espalda de Shun, y a pesar de la oportuna maniobra no fue suficiente para eludir del todo la barrera, las ruedas traseras y el alerón guía del costado izquierdo golpearon el borde derecho de la misma, Regal salio despedido dando un par de tumbos al aire con violencia por delante de la trampa, Shun se elevo por encima de su propia moto braceando en el aire cuando esta volvió a enderezarse con violencia empezando a girar como torbellino en el polvo para acabar elevándose en una trayectoria de vueltas de campana, esparciendo piezas, mochilas y las provisiones que traían.

Lo primero que hizo Regal fue palparse las piernas con las manos, había recibido un duro golpe contra el borde superior de la barrera, no se apreciaba sangre en sus pantalones y podía flexionarlas, pero tenia el muslo izquierdo muy dolorido.
Shun solo había dejado un rastro de hendidura, deslizándose algunos metros en plancha, pero salvo algunos arañazos en la cara y el sabor del polvo en la boca no se había hecho mayor daño.


Horas después, andaban arrastrando la moto bajo un cielo de tormenta, los luminosos rayos filtrados entre las blancas grietas de la bobeda grisácea ocultaban al poderoso astro, hoy daba impresión de querer llover por tercera vez en lo que venia de año, ¿seria una bendición? ¿calmaría la sed del desierto y acercaría sus vidas al verde paraíso efímero? o ¿tal vez volvería a tratarte de la lluvia que traía la enfermedad de la piel negra y consumía la vida de las plantas?
Shun le había dicho que para antes podía determinarse dependiendo la dirección en que soplaban los vientos, sin embargo hacía años que la lluvia toxica no respetaba como antes los vientos, sin lugar donde refugiarse, si descargaba lluvia solo cabía confiar en el azar.

La Wings estaba relativamente bien, la arrastraban porque aparte de ser el único medio por el que podrían regresar, confiaban en apañar de algún modo el vehículo con lo que encontrasen, la rueda exterior izquierda y el alerón eran inservibles y los habían desechado, tendrían que encontrar algo que re-emplazara la vara de tracción doblada y un modo de enderezar la sujeción lateral hundida hacia dentro, aunque fuera con alambres y tuvieran que avanzar a poca velocidad toda la vuelta, era el único camino, no iban a sobrevivir a una vuelta a pie.


Alcanzaron su destino al final del día, el silencio mas absoluto ya les había envuelto antes de poner los pies allí, siquiera el lejano silbido del viento, el aullido de un lobo o el grito de la orgullosa águila. Los gigantes de cemento eran ataúdes de recuerdos mudos, el vestigio de un mundo enfermo.

Sus pasos resonaban en el duro asfalto que tan sorprendente se le hacia a Shun. A su compañero sin embargo se le antojaba familiar, como un extraño retorno al hogar que tanto tenia en comun con aquella vasta desolación. New-Horge se construyo sobre la misma clase de ruinas, y a pesar que había partes de la ciudad no habitadas, debía reconocer que no parecía tan siniestro como ese sitio.
Regal sonrió, y cargado de peculiar emoción musito para si con una dentada sonrisa...

-El infierno debe parecerse a este lugar...

Luego tomo un pedazo de cemento desprendido y reventó medio cristal en pie de una ventana. El ruido sonó fuerte sin competencias, seguido del rodar del pedrusco por dentro la oscura planta del edificio y el agudo crepitar de los pedazos de vidrio contra el suelo.
Las fachadas expresaban sin duda algún tipo de horror desconocido para ellos, como negras venas de un cadáver putrefacto se abrían oscuras las grietas por doquier, algunas construcciones habían terminado por ceder en un montón de escombros y pedazos indefinidos, como piezas de un púzzle gigante.

Anduvieron minutos sin decir nada por el medio de una enorme calle, sorteando algún que otro antiguo coche lleno de oxido, a su costado vieron el asfalto totalmente levantado, con la tierra marrón incluso al descubierto y el edificio tuerto apoyado en su vecino, y también un jersei rojo, con tejanos abajo sujetos con clavos oxidados a una pared a tres metros del suelo, a raíz de ello Regal aprovecho para comentar acerca de ''la otra gente'' y de los monstruos que moraban las ciudades, viejos cuentos que se explicaban en New Horge a los niños para que no se alejaran de las zonas habitadas y estructuralmente mas seguras. Se bastaron para meter miedo en el cuerpo de su joven compañero recuperador, aunque Shun se mantuvo firme en que quien había hecho eso, habría usado algún escalón y sería del mismo tipo de gamberradas que las numerosas pintadas en rojo con frases como ``Te observamos´´ o ``I Kill YOU´´ y datarían de antes de la prohibición de la A.R.M.
Ellos también debían dejar sus imprentas, con piedras de yeso pintaban marcas en el suelo y señales en las paredes, luego les ayudarían a volver de ese laberinto.

Llegaron a un cruce, y Regal le explicó para que servían antes de la gran guerra esas rallas blancas apenas distinguibles entre el asfalto destrozado, aunque Shun no acabó de entender como la gente respetaba algo tan absurdo como un dibujo en el suelo de igual modo que su mente no alcanzaba a imaginarse esos largos y grandes túneles sin techo tan repletos de gente como para que esas señalizaciónes fueran necesarias.

Encontrando el tipo de constructos que buscaban fueron entrando uno a uno y sacando material de ellos, comprobaba haciendo meticulosas conexiones con los cables y los distintos conectores de una mochila de baterías, regulando voltajes y amperajes para llevarse los aparatos complejos que aunque no funcionasen, daban alguna señal de vida, como la luz de un led o algún parpadeo. Desmontaba carcasas de computadores para cargar solo con placas y componentes, se abastecía de discos plateados cuyas temáticas de imágenes parecían tener valor, habiendo encontrado ya varios dvd con una de las pocas palabras que sabía reconocer, enciclopedia. Echaba abajo las puertas de habitáculos distinguidos del resto por verse mas grades y lujosos a golpes de una hacha de mano. Y paseaba a luz de foco por las grandes superficies repletas de material.
La tormenta les permitió trabajar sin descanso asta el mediodía siguiente, habían encontrado varias radios y linternas que funcionaban, algunas cosas que no sabían exactamente para que servían, pero parecían funcionar, y un montón de componentes de hardware que daban señales de vida así como cuantioso software didáctico.
Luego sería trabajo de la sociedad de tecnomantes usar su prodigioso conocimiento para hacer funcionar algo de todo aquello.
La moto había sido reparada en lo posible, usaron en efecto alambre para mantener recta la fijación, y sustituyeron sin problemas el eje, estaría bien mientras no girasen a mucha velocidad, o careciendo de uno de los alerones corta-arena trasero podrían volcar.

Caminaban de regreso a la fachada donde escondieron la Wings y fueron dejando todas las mochilas cargadas, cuando Shun, atónito volvió a mirar hacia la calle lateral, pero no lo vio, por un momento, le había parecido observar el parpadeo naranja de la luz de un semáforo que se mantenía en pie.

-Oye Regal... el cielo va a despejarse pronto...
Dijo el joven.

-Estaremos lejos antes que eso suceda, ¡he! mira... allí, pasame los prismáticos...

Señaló un punto del cielo, su compañero alzo la mano como una visera, mas como gesto habitual ya que no había sol aún, parecía un punto negro en la distancia, sin embargo cuando recupero los prismáticos... no había duda, era una de esas maquinas voladoras de aspas giratorias, pero al contrario que las que empleaban para distribuir suministros y medicinas en algunos meses difíciles, ese era negro y mucho mas pequeño, con cortas alas laterales, era una maquina de guerra.

Ambos empezaron a correr sin mediar palabra en dirección por donde habían entrado el día anterior, siguiendo las marcas de yeso en suelos y paredes al trote con el botín cargado.
Las dudas de si realmente habían sido detectados o si solo estaban de paso fueron disipándose, un intermitente retumbar se escuchaba ya lejano y podía verse el avance de la maquina, apenas les quedarían una decena de kilómetros para llegar.
Ya habían cargado todo con alforjas y correas en el vehículo, con lo que prácticamente sus piernas estaban encima de las mochilas y quitado la marcha, Shun monto mientras Regal empujaba para no encender el motor.
Debían alejarla de sus marcas, si resultaba dañada estarían condenados.
Era imposible de momento salir, la maquina voladora les abatiría poco después de hacerlo, mientras que si esperaban a que aterrizaran, si lo hacían... y se desplegaran para salir entonces, en el estado que estaba la Wings no podían ponerla a excesiva velocidad, y mucho menos a sus ya de por si peligrosos máximos cuatrocientos cincuenta kilómetros que permitía alcanzar la turbina, no con el vehículo cargado y en ese estado de reparación.

Después de esconderla ocuparon posiciones, tratar de esconderse por la ciudad también era inútil, los efectivos de la A.R.M tenían medios de detección.

-Solo es una máquina... la trampa que saltamos habrá emitido señal y vendrán a comprobar, creo que la lluvia a borrado el rastro de la Wings, pero querrán asegurarse, bien escucha, actuaremos según protocolo, no podemos volver si esperamos demasiado y sale el sol, podrían localizarnos y rastrearnos asta Islen.

Explicó el hombre cuando hubo recuperado el aliento.

-Lo mejor que puede pasarnos...
Prosiguió, haciendo pausa para sujetar los traseros de la Wings y arrastrar los pies cuando esta bajo la pendiente de un canal seco de no mas de doce metros con paredes inclinadas, totalmente de cemento. El morro puntiagudo dio un buen golpe contra el fondo del antiguo conducto de agua. Siguió hablando...

¡Es que aterricen rápido! deberíamos seguirles asta que lo hagan sin ser vistos, y entonces inutilizar su maquina y huir, si el cielo sigue nublado por entonces podremos regresar a casa... sino no tendremos que quedarnos asta que vuelva a nublarse, y eso puede que no pase en meses.
y.. ¿entiendes que no podamos volver si no hay nubes no?

-Lo entiendo Regal joder, ¿de quien te crees que soy hijo?

Shun viro el manillar para hacerla entrar dentro de un oscuro túnel que debía conducir o llevar agua al canal, estaba a solo dos edificios del limite de la urbe lo cual lo hacía un muy buen escondrijo.

-Hagamoslo... Por la Tecnomancia!

-Por la Tecnomancia!

Respondio Shun devolviendo la mirada a su compañero.


La maquina de aspas no tenía porque adentrarse en la ciudad, con suerte daría un mero paseo de reconocimiento. De aterrizar, no había mucho donde elegir, o en el radio exterior o en pocos mas sitios que el pasadizo de edificios correspondiente a la entrada del maltrecho asfalto en la ciudad, de los pocos suficientemente anchos. En ambas tomaba el riesgo de base de inserción en punto abierto, cosa peligrosa contra guerrilleros que pudieran ya estar asentados, disponiendo de ventaja de angulo, posición y mira de fuego.

Asomo de lado la cabeza por la esquina del bloque de pisos antiguo con la espalda contra la pared, diestra en empuñadura y siniestra sosteniendo el hueco de la ancanaladura, apuntando arriba como el fusil que guarda el soldado frente a si, la maquina empezaba a descender con lentitud, alineado en recto al canal seco, eso no podía ser nada bueno... tal vez ya les hubiesen detectado.

Pasaron angustiosos segundos, el rápido latido de las aspas retumbaba en sus pechos como el corazón de un animal salvaje, asta parecía que cada exalación se entrecortara temblorosamente en mil fracciones de segundo. Volvió la cabeza enfrente de nuevo, cerro los ojos y apoyo la frente en el contrafilo para hacer un último pensamiento. Lo que diferencia al ser humano de las bestias, es que el primero tiene la capacidad de anticiparse racionalmente a los hechos pudiendo preverlos, siendo ello sin embargo también fuente de sus miedos, en el combate la mente racional tan solo debe operar como un instrumento, hacer lo que se esta preparado para hacer, sin futuro, no hay miedo, solo existe el presente... la mente emotiva debía llenarse de rabia y verdad, la mente instintiva guiaría sus impulsos hacia la supervivencia, la racionalidad trabajaría para encontrar el camino adecuado, cuando abrió los ojos, tenía la cruda mirada de un soldado, resuelto a la muerte en aceptación a las realidades que gobiernan el mundo.

El fugaz martilleo de los disparos sustituyo de inmediato el ruido de las aspas, a su izquierda una recta pronunciada, parecida a chispas candentes dejo un rápido pasillo de polvo de asfalto contra el suelo, varios metros mas allá de el, eran trazadoras, balas provistas de pirotecnia lo cual las hacía muy visibles, ideales para corregir trayectoria de tiro en ametralladoras y en este caso gatling de rotación. Siguió sonando el martilleo unos segundos pero lo que captaba su atención no era otra cosa que el eco diferenciado, el ''susurro'' de la bala que hace un momento llamo a su costado, y ahora parecía esparcido sin posición concreta, estaban disparando hacia ellos no había duda, pero no tenían idea de donde estaban exactamente, les subestimaban si pensaban que se desplazarían como un par de ratas asustadas por pegar cuatro tiros.

Volvió a asomar la cabeza, no había contacto visual con el aparato, por tanto debía estar mas a la izquierda del primer edificio, bastante mas alto que el resto y lleno de cristaleras como un enorme bloque de espejos empolvados, los chasquidos de los vidrios del mismo seguían estallando contra el suelo, desprendidos por los disparos que le tocaron unos segundos atrás.

Alzo la mano atrás hacia Shun, el ruido del aparato se distanció mas hacia el lateral, escuchar en la batalla era lo que mas información periférica daba, la hecho adelante en seña de avanzar y salio correteando agazapado delante de su compañero, primero ocupando posición en la esquina lateral frontal del mismo edificio, asomando por el espacio de separación que permitía la calle entre ambos gigantes, vio la cuadriculada punta negra del morro del aparato, dio seña a Shun que guardara posición y cruzo el la calle asta la acera lateral del primer edificio de cristal, con miras abiertas debía procurar disparar de cerca si quería tumbar el aparato, ya que no tendría muchas oportunidades mas que el fuego sorpresivo.
Parecía que tragase bocanadas de aire caliente, apretó los dientes y algo de saliva salto de entre ellos, dio la seña de disparo a Shun, guardando su posición una treintena de metros atrás en el lateral del edificio trasero atento a indicaciones, arriesgaría a su desagrado la vida del chico para tener el mejor angulo...
Así pues, Shun, con una mera semi-automática del nueve luger a once disparos mas uno de recamara, un arma mas apta para la práctica de tiro que no el combate, salio en recta de tiro con una posición weaver perfilada, arma agarrada a ambas manos frente a el, y tras tomarse un segundo de apuntar apretó el gatillo dos veces en un tiempo, la primera bala se convirtió en una pequeña racha de chispas contra la cabina de oscuros cristales, la segunda diera o no, no pudo saberlo, disparó mas veces asta que la maquina avanzo con impasible lentitud, mostrando su puerta lateral abierta, y los ocho cañones rotatorios del gatling ante placa de escudo anti-proyectiles con la recta frontal de mira, se escondió al acto antes que empezara la indiscriminada racha de disparos. Una fugaz sombra cruzo ante sus ojos, se llevo al acto la mano a la frente con un vuelco en el corazón, por suerte solo había sido un trozo de asfalto desprendido que le había golpeado en rebote, aunque las balas acostumbraban a rebotar en ángulos caprichosos. Agazapado contra la pared, mantuvo el brazo plegado en alza, mano sobre su hombro y codo por delante, el ante-brazo contra su sien... era un primer modo de defensa, poner carne antes que tu cabeza...

La maquina empezó a elevarse, sin embargo y para entonces Regal había rodeado el edificio alto, teniendo el aparato a tiro por detrás, llevaba al menos tres segundos apuntando con culata de la empuñadura ante su hombro, nunca le gusto disparar conteniendo el aire, respirando largo y profundo dejaba que las miras se parelaran por si solas con mas naturalidad, forzar demasiado la puntería era la forma mas fácil de errar el tiro, el martillo estaba en carga, noto el primer tiempo del gatillo, acariciándolo sin prisas, como si esperase justo el momento en que las miras se parelasen de forma milimétrica con el objetivo, el segundo tiempo apenas lo notó, aunque sabía que estaba allí, su aire se escapo de golpe con el retroceso de la culata, doblándolo y forzando a tensar la pierna en base atrás para no caerse, era el precio por tamaña potencia de fuego de una de las últimas armas nobles. Un nubarrón blancuzco se formo al acto elevándose del tambor del arma, propio de los disparos de pólvora negra, y en mucha mayor cantidad en recto de la salida del cañón, el disparo arranco chisporreos contra la cola, y como si la bala se hubiese fragmentado en varios trozos, también chisporreó contra las aspas superiores, sin perder tiempo empezó a disparar una y otra vez, tomándose solo el tiempo para volver a apuntar con vageza hacia el aparato, cuatro veces mas asta que salio de su mira de fuego, sin duda los tripulantes sentían esos duros golpes, optando por desplazarse lateralmente para poner edificios de por medio.
No había logrado derribarlos... mas importante aún, escucho una ignición, y acto seguido un chirriante silbido por encima de su cabeza.
Un cohete entro por las ventanas de los pisos superiores, como una bombilla antes de fundirse varios pisos se iluminaron con un tremendo estruendo, que proyecto para fuera prácticamente la totalidad de cristales de mitad del constructo para arriba.
Regal agacho la cabeza y se cubrió con las manos, repimió el instinto de correr, por lo que tras un amago de zancada volvió a pegarse de espaldas a la pared de cristal del piso base, las astillas de vidrio que caían cerca golpeaban sus piernas al fragmentarse contra el asfalto, pero solo lo sabía por el tacto, puesto no podía escuchar sus restallidos, como bajo el agua todo estaba bajo ese zumbar mudo, la explosión le había ensordecido parcialmente. aunque si pudo escuchar mas agudos silbidos de cohete.

Empezó a correr sobre los cristales, ayudarse con las manos al resbalar, golpeando con rodillas y avanzando con frenesi, la tercera explosión detono tan cerca que al instante decentas de pequeñas piedras de gravilla del cemento golpearon su espalda, sus pies se elevaron y un hálito de aire escapo por su boca, probablemente de haberla tenido cerrada se le habría reventado el estomago por la diferencia de presión de la honda expansiva, cayo de plancha y se puso de nuevo en pie a nerviosas gatas, apenas reparando en toda la sangre que tenía en las manos de arrastrarse por cristales cortados.
Como una escena muda, se percato de la sombra del aparato cuando esta cruzo el suelo bajo el, proyectada por las exclusas lumínicas que como rayos se perfilaban traspasando el cielo del laberinto de nubes, anunciando el fin de la tormenta.
Se volvió con la espalda contra el suelo, apuntando con la espada de fuego en perpendicular como un animal acorralado dispuesto a dar el último mordisco antes de ser descuartizado por una bestia superior.

Una densa ola de polvo le engullió, el edificio pareció encogerse sobre si mismo al desplomarse, sin embargo si alcanzó a ver el aparato en un vuelo demasiado pronunciado y toda la estela de humo que dejaba tras de si, por la trayectoria supuso que se accidento algo mas allá del canal seco, claro que ensordecido como estaba no podía saber mucho mas.

Pasaron los minutos, había intentado buscar a Shun con un paño ante boca y nariz como primeriza protección a engullir polvo, pero apenas podía ver a dos pasos de si, trozos de cemento con salientes varillas de metal dobladas y algún amenazante cristal que le habría empalado o cortado como una cuchilla de haberse tropezado sobre el mismo, de modo que tomo refugio detrás del pedazo de pared desprendido mas cercano al canal que encontró, un bloque de no mas de metro y medio en su punto mas alto, destacaba con cinco en largo entre accidentados suelos de escrollos y otros pedazos de cemento destrozado, el enemigo aún era peligroso... cargaba de espaldas a la improvisada barricada con el cilindro salido a un lateral sobre sus rodillas, introduciendo los cartuchos de papel por delante, en un arma de avancarga era mas preferente cargar poston y pólvora en el propio cilindro, pero en combate lo mas rápido era traer cartuchos ya hechos, aunque el papel solía ensuciar las camaras.
Una vez dispuestos los compacto, y situó con esmero los pequeños fulminantes en el extremo trasero de las ''chimeneas'', escuchaba ordenes a bastante distancia, y también gritos de alguien y algún lamento de otra persona, eso era bueno ya que confirmaba que al menos tenían dos heridos, esperaba por su parte que Shun no hubiera resultado herido o muerto en el derrumbe.

Gracias a los vientos la visibilidad fue bastante mejor en pocos instantes, podía ver las llamas del aparato y una columna de negro humo sobre el mismo, derribado justo traspasado el canal arrinconado en la fachada inferior de uno de los bloques de pisos, el combate por su vida iba a empezar...

Unos exclamos requirieron su atención a la derecha, eran dos de los soldados, blindados con chalecos negros y otras protecciones de conjunto como coderas y rodilleras, todo en una trama de bandas de nylon encima los monos verdes que traían de uniformidad, no se les veía rostro bajo los cascos con las mascaras de gas. Sacaban a rastras a Shun de los escombros, cubierto de polvo, cuando derrepente este se aferro al brazo de uno de ellos y logró ponerse en pie contra el, corrió con expresión de rabia haciendo recular, y cuerpo contra el suyo se enzarzaron en un juego de cambios de orientación, intentando tumbarse mutuamente, el soldado hecho mano a un machete guardado en su cinto y tomándolo revertido intento apuñalarle el lado de la cabeza a Shun como si quisiera pinchar un balón con una navaja, pues había soltado el rifle por el forcejeo mas allá y la mano derecha con el arma corta de dotación la tenía tomada Shun en un abrazo entre su codo y cintura, bloqueó con el ante-brazo contrario la primera puñalada, y seguió parando con nervioso desorden las puñaladas que mas parecían apresurados machetazos. intentaba en vano tumbarle anteponiendo talón y el dorso de los gemelos detrás de sus pasos en zancadilla, llevando el la ventaja de empuje. Recibió un par de rajadas por el lado de su rostro cuando el cuchillo escapo al bloqueo del brazo en dos ocasiones, aunque en la exaltación de la adrenalina nisiquiera se dio cuenta, el compañero del soldado que había ayudado a sacarlo de los escombros se desplazaba al son del forcejeo, intentando buscar la espalda de Shun, le golpeo primeramente con la culata del arma en la cabeza, haciéndolos torcer y casi caer a ambos en su mortal baile, sin lograr dejar inconsciente al chico, luego desechando el fusil al suelo le agarró por encima de los hombros por la espalda, y presiono con la bota detrás de una rodilla de Shún, doblándolo sobre el suelo de rodillas.

Había estado complicado efectuar un disparo sin peligro para su amigo, Regal seguía la escena con las miras de espada tomada a fusil sobre el borde de su barricada de cemento como apoyo, ahora que estaban finalmente quietos arriesgo el tiro, de no apostar era seguro que matarían a Shun.

Apretó el gatillo y dos lenguas de fuego centellantes sobresalieron de los flancos del cilindro, el golpe se sintió en su hombro y la espada se alzo tras recular y hacerle recular a el con lo que casi cae al suelo para atrás, el eco del cañonazo regreso y retumbo varias veces por la antigua urbe, los brazos del enemigo se agitaron como un mero muñeco zarandeado, dio un tumbo sobre su espalda ya derribado y levanto polvo de la capa que había inundado el suelo los tres metros atrás que siguió arrastrado de inercia al tremendo impacto de semejante calibre, sin dar últimas señales de vida o nisiquiera un solo movimiento que no fuera espasmódico, seguro varios huesos se le desencajaron al acto, y la espina dorsal se habría partido en dos por dentro.

Un par de segundos posteriores saltaron grumos de cemento de su escondite, advertida su posición era fuego de respuesta enemiga, volvió tras la barrera con la espalda pegada a la misma, sintiendo pese a la grosor del cemento cada vibración de los impáctos de bala, no tenía idea de donde se habían posicionado otros soldados ni de cuantos abría, y en cambio ellos si sabían su posición, eso le dejaba en desventaja, aún así la visibilidad seguía siendo mala, debía cambiar rápidamente de escondrijo al menos y averiguar visualmente la ubicación del enemigo, ahora que debía preocuparse por si mismo, no podía ayudar a Shun de nuevo, mas que efectuando algún disparo ciego esperando que el enemigo no advirtiera que se trataba de un disparo a tientas.

Shun tenía la ventaja que no abrirían fuego estando su camarada enzarzado en combate sumisivo, y de que el tremendo disparo de la espada de fuego había requerido la atención de los tres otros soldados, veía las puntas de los dos fusiles asomando por el borde superior del canal, buscando mordaces cualquier silueta que sobresaliera del lugar del disparo, el que parecía oficial de mayor graduación, puesto daba ordenanzas a los demás y sin mascarilla ni casco iba directo a interceder en el combate, sin embargo se había agazapado para volver al desnivel del canal detrás de su fuego amigo después de ver como su camarada era golpeado por un disparo de tanta fuerza, ahora estaba solo con el enemigo, el tiempo le apremiaba, y el instinto le decía que en varios segundos se terminarían sus oportunidades, debía matarlo y quizá poder refugiarse entre los escombros de nuevo sin ser abatido a tiros, siempre que la atención del resto del escuadrón estuviera aún en Regal.
Como escorpiones en combate ritual, el seguía sin soltar de su cadera el ante-brazo del soldado en ese agarre, a pesar de estar ya desarmada, pocos instantes antes había logrado disparar el arma corta contra su lumbar, y el retroceso del arma en esa posición que tuvo que forzar con su muñeca la habían hecho saltar de su mano, su protección de polyaromida bajo la ropa no había sido suficiente en boca de disparo de una .45 acp, tenía adormecida la zona y sentía los bajos húmedos, pero aún no podía determinar la gravedad de la herida, pudo sostenerle la muñeca de la siniestra, armada con el cuchillo, pero no pudo evitar caer al suelo cuando el otro soldado muerto ahora le doblo la rodilla, con lo que su contendiente aprovecho para tirarse en peso encima, sus piernas abrazaban por detrás la cadera del enemigo como en una lucha de los espectáculos de la arena, evitando que se separase de el, ambos sentían contra si las mutuas respiraciones agitadas por los movimientos torácicos, forcejeaban con sus cuerpos para sobrevivir al otro, el ácido lácteo se acumulaba en sus músculos volviéndolos toscos y lentos, aspiraba el chico el ardiente polvo que escocía en su garganta y le hacía toser casi ininterrumpidamente, el soldado se separo lo suficiente de medio cuerpo arriba para golpearle la cara de un cabezazo, si no fuera por la mascara y el casco del mismo, no tenía duda que ambos se habrían cosido a dentelladas la cara y el cuello, volvió a subir, y otra vez lo golpeó con fuerza, Shun giraba la cabeza para ofrecer los laterales, incluso devolvió un cabezazo al mismo tiempo que uno del enemigo descendía, lo que le hizo ''temblar el mundo'' la sensación de pequeña conmoción, si su cerebro, flotando en fluido cerebroespinal golpeaba con bastante fuerzas las paredes internas craneales, el daño transmitiría una descarga eléctrica por todo el sistema nervioso, aunque la conmoción no fuera suficiente para dejarlo totalmente sin sentido, causaría al acto relajación muscular, y el soldado podría acabar entonces con el, era solo cuestión de golpes, tal vez el siguiente bastaría... así hizo lo único que podía hacer, soltó el brazo derecho del enemigo, apresado entre su cadera y ante-brazo.
Como en el oeste, el que fuera mas rápido ganaría... el, contando con la iniciativa de la acción y la concentración del enemigo en aturdirlo a cabezazos desde arriba, pudo sacar de su cinto el cuchillo como vaquero que desenfunda el revolver, el soldado levanto el brazo recién libre y se apartó en la medida de lo posible la izquierda, con intención de estrellarle con ello un golpe con el codo derecho en la cara. No pudo llegar a hacerlo, Shun introdujo el cuchillo en punta por el único sitio especialmente vulnerable no protegido del soldado, los bajos de su ingle, lo torció con fuerza hacia abajo, palanqueando antes de rajar y sacarlo de nuevo, al instante un grito horrible sin amo ni idioma acompaño el loco compás de las ráfagas de disparo contra el escondrijo de Regal.
La cara enmascarada del soldado se hundió en el suelo, bajando ambas manos para tomarse la ingle en dolor, parte de sus pantalones militares de dentro los muslos hacia abajo cambiaron de color a vino con rapidez, la tela incapaz de absorber toda la salida dejaba bajar hacia el suelo la sangre de mas, como el tímido meado por las bragas de una borracha.

Arrastrándose para atrás en el suelo, tomo bajo si el borde trasero del casco para aguantarle la cabeza contra su pecho, y con la mano temblando de adrenalina y agotamiento se la apuñalo con toda la fuerza que fue capaz por el costado perforando parietal, siguió ejerciendo presión para adentro a pesar que el filo estaba secamente trabado, como si quisiera acabar de matarlo, asta que el cuerpo del soldado dejo de estar tenso.
Hecho mano entonces al interior de la gabardina, pudiendo sacar la pistola de su padre, un revolver de diseño, con ocho cañones estilo antiguas pistolas peperbox, y tendiendo el brazo por encima del cuerpo inerte del enemigo apunto a los soldados.
A fortuna de Shun, vio a apenas tres metros el oficial a tiro, que volvía para asistir al soldado cubierto por un fuego de los dos soldados restantes especialmente intenso contra el escondrijo de Regal.
Este no dudo a disparar su arma en cuanto vio el saliente del cuchillo de lado de la cabeza de su compañero, la ráfaga del fusil agito el soldado encima de Shun, le martilleo el pecho, y siguió en rápido ascenso ensordeciendole el oído izquierdo a medida que alzaba polvareda al lado de su cabeza. No por ello y con firmeza disparo antes de tener bien apuntado el tiro con la pistola de su padre. El disparo del revolver de diseño escupió ocho balas en una fracción de 0,4 y el tambor quedo girando por sistema eléctrico interno caliente y humeante, las balas perforaron cuello, rostro y cabeza, que se fue para atrás torciendo aquel hombre sin fuerza en sus piernas entre el estallido de sangre y dientes arrancados en vuelo junto astillas de la mandíbula de su rostro destrozado.
Había sido el último tiro que Shun haría, la capa de polyaromida podía salvarle del plomo fuera del rango efectivo del fusil, pero no a esa distancia, el pecho le ardía, tomo algunas bocanadas de aire como un pez sacado del agua y su labio inferior quedo temblando, con la mirada intentó buscar a Regal, se le escapo el aire y su cuerpo ya no respondió mas a sus ansias de seguir respirando, busco por último con la mirada a su padre.


Habían pasado al menos dos minutos, sabía que Shun había muerto, y también que había devuelto el fuego con el arma de su padre.
Desistió de buscar otro escondrijo, escuchaba atento los pasos en pequeña marcha de los soldados, ese era el primer lugar que comprobarían y debía estar muy atento a ello para prevenir el lado por el que asomarían a tiro... las ganas de refugiarse o usar los escombros para ir escondiéndose y huir con el cargamento se sustituyeron por el ansia de vengarse, los pasos estaban ya muy cerca, pero se detuvieron sin poder determinar el lado, eso solo podía significar.... en efecto, la punta del fusil asomo por encima de su cabeza y con rapidez se levanto tirando de el con la mano izquierda y alzando recta la espada para ensartar el enemigo de una, la hoja de la misma rasgo el chaleco del pecho tirando arriba incapaz de perforar el blindaje, sin embargo su punta llego a la garganta y se inserto bajo el mentón, el hombre emitió un pobre grito de afonía detrás de la mascara con el acero en el paladar y tomo instintivamente el filo con las manos dejando el fusil al acto, tratando de librarse de el, pero estas se echaron atrás de un espasmo cuando su propia cabeza estallo en un amasijo de pequeños pedazos de un disparo cruel de la espada, apenas la base por encima del cuello quedo esparramada en tiras de piel sanguinolentas a todos los costados y la laringe bufo un resoplido como si el propio cuerpo emitiera algo parecido a un grito de espanto, el resto de cabeza reventada se separo en dos nuevos pedazos por la velocidad de las vueltas en el aire, de los trozos carnosos y astillas una fue a parar al ojo derecho de Regal, que había sido cubierto en un instante de un vivo rojo en toda la cara, el cabello de delante y parte de la camisa y pecho descubierto.

Los sesos estaban cayendo como una lluvia de mierda roja y blancuzca, liquidizada en su mayor parte por la fricción de la bala contra la masa encefálica, desperdigándose por el asfalto polvoriento. De un manotazo empujo el cuerpo contra el otro soldado que iba detrás cubriendo flancos, apoyado el pie en el borde de la barrera, saltó con la espada de fuego gritando en alza, y a pesar de que el enemigo le había apuntado después de recular y desechar a un lado su compañero muerto, y podría haberle disparado perfectamente en ese pequeño lapso de tiempo, vio el miedo mas instintivo y animal en sus ojos, era la duda que precede la muerte, descendió sobre el y descargo con toda la fuerza un fendente, que primero separo de si la mitad del ante-brazo que el soldado alzó en último momento para cubrirse, y luego destrozo huesos y partio carne con un ruido humedo contundente desde clavicula asta traspasado el centro del pecho, soltandole las partes del chaleco como un cascaron adelante y atrás, el rojo se expandió por el mono verde, y del interior del corazón seccionado intermintentes rachas de sangre que correspondían a los últimos latidos brotaban de las carnes abiertas con el hombre aún en pie, aguanto el contrafilo con la otra mano temblorosa, Regal hecho atrás el arma con ambas manos furioso y de una pasada lateral en un último bramido de ira secciono la cabeza del soldado, que fue dejando manchas de sangre a medida que rodaba metros mas allá por el suelo.


Sin perder tiempo, como si aún estuviera en combate cargo el cuerpo de Shun en el asiento trasero y encendió el motor, aún estaba lo suficientemente nublado para regresar, como ciegos esclavos, el pueblo había servido a los grandes poderes toda una era, nadie decidía las guerras, estas se justificaron a la opinión publica con pobres idealismos para que las naciones fuertes pudieran saquear las débiles durante décadas, cuando los recursos escasearon, los países incapaces de mantener su sociedad se revelaron contra la C.H.A.I.R, la organización americana para la gestión de los recursos planetarios, la guerra entre las naciones poderosas fue breve y al poco lluvias de plutonio asolaban cada rincón del planeta, durante veinticuatro mil años este sería un medio nocivo, la gente en el desierto moría joven y la mayoría de bebes que nacían vivos eran horribles deformidades.
La gente nunca había decidido las guerras, los ejércitos bombardeaban ciudades civiles como fácil medio de inmovilizar el país enemigo, y ahora una vez mas los últimos grandes poderes controlaban el pueblo, sin embargo la sociedad de tecnomantes, seguía fabricando la mas poderosa de las armas que el hombre podía concebir, no otra sino el conocimiento.
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Umli
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