(Primer)-|-CeRTaMeN PoR La EsPaDa De FueGo-|-

seccion de rol, aquí se pueden realizar partidas de rol entre los internautas.

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Notapor Tah-Drake » Mar Dic 19, 2006 7:31 pm

-Día 2-
Abadón.


Un ligero zarandeo mueve todo el camarote de Abadón, acompañado de un crujido de las maderas que sostienen la embarcación.
Aprobechando el aparente sueño del joven, Kalim trata de ensartar la daga en el lívido cuello. Cuando de repente y sin que nadie, ni el propio Abadón lo esperara. El Tahedorán tira de la espada curva de su cinto, describiendo un perfecto arco que separa cabeza y cuerpo del marinero.

Zior que miraba fuera, mientras esperaba en la puerta. Es alertado por un débil golpe seco, acompañado de otro más grave contra el suelo.
Abadón abre los ojos, que se iluminan por el claro de luna que se abre paso a través de los hombros del marinero en pie. Iluminando las vestimentas azulgranas del viajero.

A continuación un murmullo seguido de una aglomeración, compuesta por tripulación y capitán, llega hasta el camarote.
-¿Qué demonios sucede? ¡Por Ubshar!-El cuerpo de Kalim todavía manaba sangre.

Acto seguido Abadón le cuenta lo sucedido, siendo Zior recluido en los calabozos del navio. (Lo dejaremos así para que Takelu no se canse leyendo :P).

-Una última pregunta...joven Tahedorán.-El capitán parece debatir en su mente un enigma.-¿Como percibistes de la presencia de Kalim? ¿No dormías?
-Si señor, pero pese a ello, siempre distingo el silvido de una estocada, y nunca olvido reaccionar con una Yagartéi.-Abadón deja boquiabierto al capitán por su serenidad y frialdad, siempre con una hilaridad en el rostro.
-Tahedorán, cuando lleguemos a las islas, pedidme lo que sea.
-De acuerdo, lo haré antes de llegar a ellas. Cuando desembarquemos para recoger provisiones, llevadme hasta Narak.
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Notapor eragon » Mar Dic 19, 2006 10:25 pm

ERAGON;DÍA 1:

Acto seguido de aprecer en Zirna,Eragon se dirigió con paso firme a la librería de los Gorión, donde tal vez encontraría información útilsobre el acertijo que no dejaba de rondar su mente:'sus habitantes prefieren ir sobre cuatro patas, sus pierna inutiles puentes son.'

¿Qué demonios quería decir? tenía la cierta sospecha de que las cuatro patasde esos habitantes serían caballos, pero por otra parte no encontraba significado a la siguientr parte del enigma.

Salió de su ensimismamiento cuando, ya en la librería,un copista se levantó y ke preguntó que quería educadamente. Le dijo que le gustaría buscar información sobre lugares de tramórea cuyos habitantes dedicaran una atención especial a los caballos u otros animales tetrapodos. El copista accedió encantado y lo condujo hasta una mesa al lado de la cual había una estantería (seguida de otras muchas) con un cartel en su balda superior que rezaba: 'Geografía de Tramórea'.

-No es mi punto fuerte, pero tengo un amigo geógrafo muy sabio que podría ayudarte, tah Eragon.-sedespidió el copista.

El tahedorán se puso a trabajar de inmediato. los minutos pronto se convirtieron en horas...

***

Buenas noches, tah Eragon.-Eragon dió un sobresalto. Se volvió y no reconoció al trabajador anterior.
-Creo que pasar´aquí la noche, gracias
-Como desees, señor.

unas horas después, bien entrada la madrugada, la cabeza de Eragon cayo inconsciente sobre infinidad de pergamino, mapas, libros... :sleepy2:
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Notapor Chirian » Mar Dic 19, 2006 10:34 pm

Dia 2
Cirhian


Era ya de día, y una espesa niebla cubría el mar. Cirhian se desperezó y se acercó al puente de mando, y dijo:
-Capitán, yo me vajaré en Narak.
-Pero señor, habremos de desviarnos y perderemos un día de viaje y...
-Recuerda, Misotos, quien soy.-interrumpió el Tahedorán. No creo que quieras hacerme enfadar
El capitán dio un gruñido y negó con la cabeza. Luego se fué a comunicarle el nuevo rumbo al timonel.
Había unas personas que quería ver en Narak. Asuntos urgentes, aún más que Zemal...
Vió un grupo de marineros que habían formado un corro alrededor de una mesa. Se acercó y observó que jugaban al dado mentiroso. Que casualidad, su juego favorito...
-Mmmmh... Tres seises.-anunció un jugador.
-Seis seises-dijo otro
-Nueve seises-se arriesgó Cirhian.
-¡Mentiroso!
Destaparon los cubos de arcilla y mostraron los dados. En efecto, no había nueve seises. Había ocho. Riendo, igual que todos los demás, Cirhian observó cómo su dinero se quedaba en las manos de otro. No pensaba dejarlo escapar así cómo así...
Siguió jugando durante el resto del día. Las horas se le pasaron volando, y antes de que se diera cuenta había caído la noche y los marineros se retiraban para cumplir sus obligaciones. De pronto se había quedado sólo.
Sacó de su zurrón un queso tierno y un trozo de pan y se los comió de un bocado. Se guardó sus beneficios de la noche, doce imbriales, en la bolsa y se retiró a su camarote.
Misotos, el capitán del barco, era en realidad una espécie de empleado suyo. Era uno de las personas que estaban al servicio de su tío, que, cómo por casualidad, habían aparecido unos días antes en todas las ciudades portuarias del Mar de Ritión con un barco.
Estaba todo planeado. Al llegar a Narak, haría unos recados y se suviría en otra nave, también de su tío, más grande y con más rápido, que lo llevaría hasta tierra junto a su escolta de diez hombres, todos serios y seleccionados entre los mejores.
Acabó de escribir las últimas notas en el diario y se acostó en su jergón. Por na vez en muchos años, se iba a dormir on una sonrisa en los labios.

Mientras dormía, el barco llegó a Narak y ancló en el puerto de la Seda. Nadie se dió cuenta de que una sombra observaba el barco y mostraba una sonrisa de dientes blancos...
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¿Que eligirias salvar? ¿Tu honor y tu gloria, o tu vida?
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Notapor Artizarra » Mar Dic 19, 2006 11:57 pm

Día 1
Artiza


Mantubo los ojos cerrados unos segundos después de sentir el suelo firme bajo sus pies. Al abrirlos se encontró en lo que suponía que sería Migranz. Nunca había estado allí. Sacó unas monedas de una pequeña bolsa que llevaba colgada a la cintura. Tenía suficiente para comprar algunas provisiones.

Ya tenía comida para varios días. Ahora tenía que ponerse en camino. "Sus habitantes prefieren ir sobre cuatro patas. Sus piernas, pequeños puentes inútiles son" "Sus habitantes prefieren ir sobre cuatro patas..." Un animal de cuatro patas le vendría bien para el viaje. Volvió a mirar la cantidad de dinero que el quedaba. Quería un buen animal, y eso sería caro, también podía ir a pie pero... Se escuchó un relincho a sus espaldas. Estaba de suerte. ¿Por qué comprar un caballo cuando podía tomar uno "prestado"? Entró en un establo que estaba junto a una tarberna. Escogió uno grande y negro. Lo ensilló y se montó. Era obediente y consiguió que le hiciera caso casi sin ningún esfuerzo.

Cuando salió del establo se encontró con un hombre, que por la cara que puso, o era el dueño o conocía al dueño, y sabía que era lo que estaba pasando. Ella le dadicó una sonrísa y se puso al galope tirando al hombre al suelo. Mientras avanzaba hacía su destino escuchaba las maldiciones del hombre que se perdían con la distancia....
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Notapor WALLACE » Mié Dic 20, 2006 3:38 am

-Noche I-
Hek
Las huellas que dejaba la yegua sobre la arena se mezclaban y se entrelazaban formando formas mágicas he inimaginables.
-Desde luego que.... no se que es lo que me ha dado ese tabernero, pero no quiero....no quiero mas, gracias-hablaba solo.
....
Entonces llego el ardor, el vientre me ardía como si me lo estuvieran atravesando con una daga al rojo. Caí al suelo y me puse a vomitar, pero no vomitaba líquido, vomitaba una masa pastosa de color violáceo que me costaba expulsar y cuanto mas lo intentaba más sentía que con ella arrastraba detrás mi estomago...al final salio, callo al suelo y detrás un líquido rojo que me provocaba un gran amargor y ardor en la boca. Escupí y mire alrededor, estaba en el infierno, estaba en Guinos, pero por suerte aun era de noche.

Consulte las estrellas y con ellas halle el norte, y desde aquí encontrar el este fue fácil. Lo bueno de la noche en los desiertos es que es más fácil orientarse que en el día, lo malo es que corres mas peligro de no volver a ver otro amanecer.
Subí a mi montura y partí hacia el este, tenía mucha hambre y la sed se apoderaba de mí, ¿como se me había ocurrido entrar en Guinos así, sin provisiones de ningún tipo y una única montura?
Solo tenia mi espada, el cuchillo de diente de sable, algunos imbrales y mis otros dos cuchillos...pero que....menos mal, en las alforjas del caballo había algo mas...un trozo de queso verde aggh, lo tire, algo de pan, seco, una navaja, un pequeño mapa del bosque de Corocin y alrededores, inservible en Guinos, dos piedras y una antorcha, innecesaria para mis ojos adaptados a la oscuridad y....si, premio una rata enorme, y que me miraba como atontada, seguramente por el queso, saque el cuchillo y la mate, luego me comí los restos de carne que había dejado y deseche sus órganos...... debajo había una cantimplora, medio vacía, me bebí lo que quedaba. Ahora tenía un poco menos de hambre y de sed, gracias al descuidado tabernero.
Entonces, cogí una de las bridas del caballo y me ate a el, y con un poco de soltura oriente la dirección del caballo hacia el este...termine por dormirme en seguida.


-Día II-
Las primeras luces de Taniar me despertaron, mi mirada estaba perdida y mi boca acartonada, seguía en el desierto, y la yegua llevaba un paso lento, con la cabeza baja....sino encontraba agua pronto, el calor nos mataría. De todos modos había tenido mucha suerte, una yegua es una presa muy fácil en un lugar como Guinos y aun más si es de noche y el jinete esta atado y dormido.
....
Pasaban las horas, pronto la yegua empezó ha hacer eses y termino por caer al suelo, ya esta, no había otro remedio.....desenvaine mi espada y abrí a la yegua en canal, saque los órganos con mis brazos y los repartí por el suelo...ahora solo quedaba esperar. No paso ni media hora y aparecieron dos perros, pero no dos perros del desierto, sino, dos perros de rastreo, propiedad de los jinetes del desierto, arduos cazadores que buscan presas fáciles y moribundas, para luego traficar con sus pieles, vinieron dos, supongo que como el olor de la sangre era aun fresco pensaron que la presa había muerto recientemente y no necesitarían mas compañía.
Se acercaban cada vez más. Entonces salí.
-No se quienes sois, ni me interesa, solo necesito agua y transporte asta algún lugar donde pueda comprar un caballo-me miraron extrañados, era de esperar, estaba cubierto de sangre de caballo y rata y tenia la cara blanca por el polvo del desierto.
-Así que ahora los extranjeros nos dicen lo que debemos hacer. Se cree que nos importa lo que usted nos diga, se cree que nos importa usted, solo queremos la presa-respondió uno
-La presa no vale la pena, es una yegua muerta, quizas deberíamos ayudar a este señor.-dijo el otro, mirando al primero.
-Si, podemos ayudarle.- respondió el otro y me miro y sonrió.
-No sabia que ahora vuestras presas también fueran humanas -respondí mirado al segundo.
-Se caza lo que abunda y usted en estos momentos es la presa débil-dijo el segundo.
-Si, si-confirmo el primero.
-Así que recite su ultima oración, porque va a morir dijo el segundo.

Yo que estaba a menos de diez pasos, les mire extrañado y confuso. Y mientras el primero hablaba de como me pensaban despellejar, saque uno de los cuchillos y lo lance, le di al segundo entre los ojos, entonces me pareció ver como el primero me miraba un poco confundido; pero tampoco me importo demasiado, me proyecte hacia adelante en el suelo y cuando me levante hice una Yagartei y le rebane la pierna al primero que pego un grito desgarrador y calló del caballo hacia en lado contrario del que estaba yo. Menudo par de patanes.
Me acerque y le puse la Hasha en el cuello.
-¿Cuantos sois en vuestro campamento?-pregunte.
-Por favor no me mate tengo...aaaaah- le mire fijamente y le clave un cuchillo en la pierna buena.
-No oigo lo que necesito saber-le dije, mientras retorcía el cuchillo.
-Veinteee, quizas mas, no lo se, aahh por Manigulat, déjeme ir-dijo desesperado.
-De acuerdo, puedes irte, pero iras como yo vine... a pie, y no olvides llevarte tu pierna. Como puedes observar yo soy mas benévolo que tu, te dejo irte y asta te voy a dar una cantimplora de agua. Ahora ya puedes marcharte
El tipo se fue arrastrándose y dejando una gruesa línea de sangre, estupido, con una herida así moriría en menos de cinco minutos.
Los perros me miraban fijamente, no me harían nada, eran perros de rastreo, no de caza. Cogí a uno de los caballos y le deje las provisiones prescindibles y lo mande hacia el oeste, el otro que se iría conmigo, lo cargue con lo necesario y partí sin mas dilación.

Me aleje todo lo posible asta que anocheció, entonces, plante una especie de tienda de campaña que había puesto en las alforjas del caballo, tome algo de comer y me fui a la cama.
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Notapor takelu » Mié Dic 20, 2006 2:33 pm

PARA ARTIZA
Artiza cabalgó durante varias horas, en su mente no hubo lugar para aquel pobre hombre al que le había robado su caballo, no pensó en que de ese caballo podía depender el sustento del individuo, no pensó que el hombre estaría tan desesperado como para pedir ayuda a sus vecinos y amigos, no pensó que alguien pudiera seguirle, no pensó en..., pero allí estaba el hombre al que le había robado el caballo junto con otros diez individuos, todos a caballo y galopando cual demonios en pos de un alma.
Los jinetes estaban a menos de cien metros de Artiza...
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Notapor Kyon » Mié Dic 20, 2006 6:23 pm

Dia 1
-Hanamichi-

mmmm... Salgo de Koras... Deacuerdo. Para un genio como yo esa pista es mas k suficiente para saber donde esta ubicada zemal. Antes de partir creo que me convendria conseguir viveres.

En 30 minutos conseguí comida para una semana, hecho eso me dirgí a un establo donde por desgracia no me kisieron vender un caballo, joder, si tenian un monton de caballos me podrian haber regalado uno, ya k no llevaba dinero.

Ante esa escasez de dinero decidí empezar mi aventura andando, como solo un genio podria hacer.

Si la espada estaba muy al este las iba a pasar canutas, sin caballo y sin dinero no iria muy lejos. Así que decidí dirijierme a Corocin a ver si x un casual la espada estaba custodiada por un corueco.

Estube caminado hasta el anochecer, momento en el que decidi parar puesto k no veia nada. Me paré en una aldea cercana a Koras a pasar la noche, como no llevaba dinero me metí a dormir en un establo junto con tres caballos mas y un gato muerto, que por cierto echaba un pestazo...
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Notapor takelu » Mié Dic 20, 2006 11:35 pm

PARA HANAMICHI
- Habéis visto ese pardillo -dijó el más alto de los tres jóvenes-. Parecía perdido, será mejor que vayamos a enseñarle quien manda en este lugar.
Los otros dos rieron a carcajada limpia la ocurrencia del que parecía ser el jefecillo del grupo, se dirigieron hacia el establo en el que Hanamichi se había adentrado para dormir.
Antes de llegar al establo, Tarim, que así se llamaba el más gallito del grupo, confeccionó una antorcha y le prendió fuego. Se pararon delante del establo con suma cautela.
- No queremos que se despierte, recordad que en esta aldea no queremos forasteros listillos, hay que acabar con él para que otros aprendan la lección.
- Pero y los caballos, son de Harum, el viejo-dijo otro del grupo-.
- No importa, si es tan estúpido como para dejar que un forastero duerma en su establo, no merece tener caballos.
Tarim lanzó la antorcha al interior del establo que prendió la paja rápidamente, amenazando con incendiar el establo en pocos segundos.
Hanimichi se despertó sobresaltado y un poco aturdido, algo se quemaba a su alrededor. Uno de los caballos comenzó a relinchar, histérico al notar el calor del fuego.
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Notapor Anonymous » Jue Dic 21, 2006 4:28 pm

-Noche 2-
Eissel


Eissel recibió la noticia antes del anochecer y se dirijió raudo hacia el puerto de la Seda. Un silencio sepulcral reinaba en el embarcadero, solo se oía el rumor de las olas en un mar calmado. Entonces un navío se acercó al muelle, si la información obtenida era cierta, pronto se encontraría con un viejo amigo.
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Notapor eragon » Jue Dic 21, 2006 10:03 pm

ERAGON; DÍA 2:

Cuando Eragon despertó ya había amanecido;y la librería era un bullicio constante.Pasados unos segundos, cuando su mente depertó del todo, oyó la palabra dinero. Necesitaré dinero,penso, tendré que hacer algo por unos imbriales...

Antes de abandonar el edificio, preguntó al copista que lo introdujo a la librería:
-¿Dónde puede un maestro de la espada sacarse unos imbriales?
-Ve a la escuela de esgrima, tah Eragon-contestó.Acto seguido eragon se puso en camino.

Había descubierto algo sobre el acertijo, pero quiso esperar hasta tener una montura para emprender el viaje, y eso costaba dinero, que pretendía ganar.

Cuandó llegó a la escuela descubrió a tres jovenes con un chaval de menos edad.Uno de ellos consiguió tirarle al suelo de una patada en el tobilloy le dio un puñetazo en la boca. Sin pensarlo, el tahedoran se interpuso entre ellos, empuñando una vara de madera que había recogido del suelo.El niño del suelo le pidió ayuda pero para cuando quiso preguntar que pasaba, los agresores huían al contar nueve estrías rojas en su brazalete.

Eragon tendió la mano al chavalque no pudo levantarse porque su tobillo estaba roto. Eragon lo subió a sus hombros y lo condujo hasta su casa. El joven se llamaba Magsio, y su padre era el apotecario de Zirna. La gente estaba enfadada con su familiay alegaba que vendía malas medicinas. lo que ocurría era que ninguna medicina en toda tramórea podía curar la peste, y un reciente brote se había cobrado ya la vida de varios Zirneses.

Cuando llegaron a la puerta de Mags, el apotecario, Trastio, le estuvo muy agradecido.
-Gracias, tahedorán, pedídme lo que deseeis.
-Mmm...¿Podríais facilitarme una montura y víveres para una semana?
-Si, tah Eragon, los tengo en el cobertizo de mi humilde morada, si querriais pasar...
Eragon entró en la casa, donde pasó el resto del día en compañia de Magsio y su familia, que le dieron cena y una cama. Al anochecer Trastio le comunicó que ya tenía lo que le había pedido, y eragon dijo que al día siguiente se despediría.

Tras una fuerte cena, Eragon dejo que su cuerpo se riendiera ante el sueño en la pequeña pero confortable habitación que le habían asignado...
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Notapor takelu » Jue Dic 21, 2006 11:15 pm

PARA ERAGON

Con lo que no contaban Eragon ni la familia que le había acogido era con que los padres de los chavales que agredieron a Magsio se tomarían venganza, de modo que se sirvieron de la gente soliviantándola con lo de las medicinas inservibles.
La muchedumbre llegó a la casa, decenas de antorchas flameaban en sus manos. ¡estafadores, timadores! gritaba la gente.
Tomen, uno de los alborotadores se adelantó al grupo.
- ¡Sal maldito apotecario, estafador!, ¡te has burlado ya demasiado tiempo de nosotros, robándonos nuestro dinero!

Eragón abrió los ojos...




Nota: Como veis he decidido por mi cuenta aplicar una acción al personaje de Eragon. No es nada importante, simplemente el inicio de algo, para facilitar el curso de la historia. Si a alguien no le parece bien que me lo diga, ya me las ingeniaré de otra manera.
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Notapor Artizarra » Vie Dic 22, 2006 3:10 pm

Día 2
Artiza


El sonido de los cascos contra el suelo se oía cada vez más cerca, por qué no me dejaban en paz? Sólo era un caballo. Sabía que me alcanzaría yo no conocía aquellas tierras y ellos sí. Me giré para ver cuantos eran. Más o menos serían unos seis. Habían cogido velocidad y me habían rodeado. Me sonaba la cara del que tenía delante. Claro, era aquel que se había puesto delante mio cuando salí del establo con el caballo.

- Bajate del caballo y solo te cortaremos una mano.

No pude contener una carcajada.

-¿En serio creeis que sereis capaces de ponerme una mano encima antes de que yo os haya matado?-me bajé de mi montura- Eso quiero verlo.

El hombre que tenía delante desenvainó su espada e intentó golperarme, con aquellos tipos ni merecía la pena sacar un arma. Siguió intentando golpearme y yo seguí esquibándola hasta que se tropezó con sus propios pies y se cayó al suelo. Le aparté la espada de una patada, le puse un pie sobre el cuello y a preté.

-Teneís suerte, me habeis encontrado de buen humor, acabo de empezar un gran viaje. Así que os dejo que os vayaís si...

Uno de aquellos éstupidos se abalanzó donde mi con la espada desenvainada, yo desenvainé la mía. Antes de que se dieran cuenta de lo que sucedía la cabeza del hombre rodaba por el suelo. Miré a la cabeza y le dije:

-No me gusta que me corten mientas habló. - Ahora me dirigí a los vivos- Espero no volver a encontraros siguiendome, sino terminareís como ese desgraciado. Ahora largaos.

Los que iban a caballo habían huído casi antes de que terminara de hablar, dejando tirado al que estaba bajo mi pie. Cuando se lo quité echo a correr detrás de sus compañeros dejando atrás el caballo en el que había venido.

-Tanta molestia por un caballo y ahora se dejan dos aquí.

Los dejé donde estaban y seguí mi camino para cruzar Coracín.
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Notapor Kyon » Vie Dic 22, 2006 10:21 pm

Dia 2
-Hanamichi-

-joder, con lo bien que dormia... ¡su puta madre! -

Me exalté un poco al ver tanto fuego, pero no tanto como los caballos, todo sea dicho, aunk si mas k el gato.

Uno de los caballos, creo k sin querer, tiró abajo la puerta del establo (bueno, el intento de puerta), y eso creo k hizo k todos salvaramos la vida (menos el gato). Los caballos empezarón a salir como loquitos por la puerta, me agarré del pescuezo de uno y conseguí salir con vida y sin ninguna quemadura.

Los tipejos que montaban guardia en el exterior se sobresaltaron un poco al ver salir a alguien agarrado del cuello de el caballo k estaba completamente desbocado, o eso al menos decia su cara.

Me solté del animal, rodé un buen trecho por el suelo, y tuve la mala pata de ir a parar justo debajo de uno de los tipos. Me puso un cuchillo en el cuello y me dijo:

-Muevete y te rajo.

Creo que no me habia reido tanto en la vida, estuve cerca de medio minuto sin poder respirar por culpa de la risa. El hombre se quedó un poco desconcertado, pero no tardó mucho en recuperar la compostura y aplicar un pokito mas de fuerza en su cuchillo.

-A ver buen hombre, ¿usted no me conoze?- pregunté con mucha osadia
-A caso deberia conocer a un don nadie k se inetenta hacer pasar por un maestro de la espada.
-No, a una persona así no, pero a mi si k me deberia de conocer: ¡a Hanamichi Sakuragi, el proximo zemalnit!.

En ese momento me aceleré y le quite el cuchillo de las manos sin que tuviera tiempo de reaccionar. Hecho esto me desaceleré y tire el cuchillo por encima del establo que seguia ardiendo, miré con una sonrisa de oreja a oreja a los hombres que habian pertubado mi genio, el sueño de un genio.

Solo pude darles su merecido a dos de ellos, puesto que el otro habia huido cuando vio que estaba ganando la pelea, no me hizo falta acelerarme ni nada, solo con la cabeza el primero y las manos el segundo pude acabar rapido el trabajo.


Al poco tiempo apareció el dueño del establo junto con dos de sus caballos (el tercero dijo que no lo encontró), me regaló uno alegando que la culpa era suya, yo no le repliqué, puesto que me hacia un gran servicio el caballo.

El resto del dia fue bastante tranquilo, recorrí el triple que el dia anterior, lo que tampoco era mucho. A la noche me paré an otra aldea, esta un poco mayor. Esta vez si que pude ir a una posada gracias al dinero que tome como pago de esos tipos por haber perturbado mi sueño.
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Notapor eragon » Sab Dic 23, 2006 11:05 am

DÍA 3; ERAGON:

Eragon abrió los ojos, despertado por aquel bullicio que oía a traves de su ventana. Cuando una piedra entró por su ventana. Aún era de noche. Eragon vió una procesión de hombres armados con guadañas y otras armas que campesinos pudieran tener, y también antorchas. Estaban dispuestos a atacar la casa. Eragon se imaginó porqué y se sintió culpable. se vistió a toda prisa y detuvo a trastio en su puera, antes de que saliera.

-No salgas, tah Eragon. Esta es mi batalla- dijo el apotecario.
-no estarían aquí si no fuera por mi. tranquilo, no os pasará nada- afirmó acariciando el pomo de brisingr. aunque si era fiel a su plan desenvainaría a Zar'roc.

En cuanto abrió la puerta un hombre se abalanzó sobre él. aferró a Zar'roc(envainada a su espalda) con su mano derecha y con un rápido giro de 360 grados mientra se movía hacia el lado izquierdo, dejando caer un tajo sobrela pierna de su contrincante, que inmediatamente cayó al suelo.

Un murmullo de temor recorrió la muchedumbre. Eragon dijo a su oponente herido:puedes pasar a que este buen apotecario te cure esa herida, o morir aquí desangrado;tú decides-Eragon le tendió la mano.

Él la aferró y el tahedorán lo condujo hasta una cama, donde Trastio le hizo un torniquete y administro un ungüento en la herida. la hemorragia se detuvo y Trastio aseguró que ne un par de días volvería a andar con normalidad. El herido, que se llamaba Tornen, se asomó la ventana dejaando así restituido el valor de Trastio como apotecario y médico de Zirna.

Al alba, eragon decidió que retrasaría un día más su viaje, pues los eventos de la noche le habían cansado. Decidió ir a la librería de nuevo y volvió a dormir en casa de Trastio.
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Notapor Chirian » Sab Dic 23, 2006 5:01 pm

Dia 3
Cirhian


Aún faltaban un par de horas para el amanecer, y Cirhian seguía durmiendo. De pronto, la puerta del camarote se abrió sin chirriar, aunque los goznes estabán oxidados. Un hombre encapuchado que parecía fundido en las sombras entró, y se acercó al Tahedorán silencioso cómo un gato, aunque las tablas crujían cuando la gente andaba, él no hizo ningún ruido. Una sonrisa de dientes blancos era el único rasgo visible de su cara. Sacó una daga larga y curvada y se la puso a Cirhian a menos de un dedo del cuello. El misterioso desconocido dejó de sonreír. Cirhian había abierto los ojos, y su diente de sable estaba en la nuca del encapuchado.
De repente, el tahedorán le dió una patada en la cara al otro hombre, y se puso de pie de un salto. El encapuchado apareció casi magicamente detrás suyo, le retorció el bazo a la espalda y apolló su cuchillo en la garganta. Que ingenuo. Cirhian se escurrió de la daga y dio un salto hacia atrás. En el aire hizo una voltereta completa y al final del salto acabó en la espalda de su oponente. Ya está muerto- pensó. Lanzó una estocada al encapuchado. Era imposible fallar.
Pero el ataque pasó de largo. Cirhian tenía los ojos abiertos cómo platos. El individuo había saltado con tal fuerza que chocó contra el techo con las manos. En una fración de segundo invirtió la posición de su cuerpo y se dejó caer sobre el tahedorán con la daga en la mano. Cihian intentó apartarse, pero era demasiado tarde.
Cuando el encapuchado acabó de caer, su cuchillo estaba clavado más de un palmo en... ¿el suelo? Estaba allí, a la distancia del grosor de una cabello de su cabeza. Por el contrario, el individuo había perdido la capucha de una cuhillada y un puñal de diente de sable le pinchaba la garganta. El hombre sonreía.Yo conozco este rostro
-¡Eissel! ¡Joder, quitate de encima que me aplastas!
Sin dejar de sonreír se levantó. Cirhian se incorporó a medias.
-¡¿Es que has perdido la cabeza o algo así?! ¿Ahora tu forma de decir hola es intentar matarme?
-Eso es que estás perdiendo reflejos. Antes no te pasaba eso.
-Antes me lo esperaba. Ahora me has pillado desprevenido.
-Si claro, lo que tú digas.
Cirhian se puso de pie. Durante un rato ambos se estudiaron con ojo experto.
-Vaya, tah Cirhian. ¿Te has dejado el pelo largo? Te queda fatal.
-¿Y esa cicatriz en la mejilla, ib Eissel? Parece que la baba se te halla secado.
Se miraron el uno al otro con los ojos entrecerrados. La barbila de Cirhian empezó a temblar, y los ojos de Eissel sonreían felices.
Al final, se abrazaron con fuerza entre carcajadas.
-¿Dónde has estado estos tres años, cabrón? Desde que te fuiste de Udhanfiún no he sabido nada más de ti. Te envié cayanes, pero todos volvían con la carta que te había enviado...
El rostro de Eissel dejó de sonreír y se tornó serio.
-Luego te lo diré, amigo. Luego te lo diré.- La sonrisa volvió a asomar en su boca.- Mientras tanto, hay gente que quiere verte.
El corazón de Cirhian se aceleró. Llevaba mucho tiempo esperando este momento...

Narak, la hermosa. Narak la deslumbrante. Narak, la democrática. Muchos nombres recibía aquella ciudad, pero todos se quedaban cortos. Las callejuelas que subían y bajaban, los puertos, las playas, las tiendas... Todo le atraía y le fascinaba. Pero, por lástima, ése día no tenía tiempo. Se dirigió a la posada del Albatros donde le esperaban.
Cogieron el telésferico y llegaron con rapidez a la posada. Cuando entaron, les llegó un intenso aroma de carne. Mmmh. Hoy alguien cenará cerdo.-pensó.
Aunque era muy temprano, dentro de la posada había una actividad frenética. Las camareras iban y venían con bandejas de comida y cerveza para los mas acaudalados de la ciudad, los únicos que podían permitirse pasar por ahí, y eso que sólo estaban los más madrugadores, así que no había muchos.
Una chica estaba sola, sentada en una mesa alejada. Cirhian no pudo soportarlo más y se lanzó corriendo hacia esa chica.
-¡Áydil!
La abrazó con todas sus fuerzas. Aydil, su hermana, a la que hacía más de cuatro años que no veía, intentó apartarlo, alegando que la asfixiaba.
Aydil y Eissel se saludaron al estilo de las isla, se sentaron los tres a una mesa y pidieron comida.

Aunque eran hermanos, Aydil y Cirhian eran totalmente diferentes. Mientras que Cirhian era de tez morena y de ojos grandes, Aydil era pálida y de ojos rasgados. Su cara estaba llena de pecas, y llevaba el cabello largo y liso hastala cintura. Tenía dieciocho años, y ya era toda una mujer, aunque se comportara como una cría. Aunque era muy alta, apenas tres dedos menos que su hermano. Las diferencias que había entre los hermanos era enorme. Sólo ellos dos sabían a que se debía. Eran hijos de distintas madres.
Era una muchacha bonita, tal vez con los ojos un poco juntos, pero bonita.


Estuvieron unas horas comiendo y charlando, sobre temas que ahora no puedo contaros, són demaisado secretos. Más tarde, Cirhian y Eissel se despidieron de Aydil, y se subieron al barco que habían preparado, junto con la escolta, todos ibtahanes de quinto o sexto grado, leales y valientes. Los mejores que había.
-¡Tenemos viento del Oeste! Eso nos vendrá bien.- anunció el capitán. ¡Soltad amarras! ¡Desplegad la vela mayor!...
El navío se alejaba lentamente de la costa. El sol se estaba poniendo, y un viento considerable empujaba las velas. Ya sentía la Espada de Fuego, pero aún quedaban unos obstáculos por el medio. Los otros Tahedoranes. Daba igual, ninguno podría quitarle su sueño. O al menos eso creía él...
El barco siguió navegando lo que quedaba de tarde, y toda la noche. Por suerte, el viento no cambió, gracias tal vez a un misterioso anciano que estaba sentado en cubierta, el ventero.
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Última edición por Chirian el Dom Dic 24, 2006 7:58 pm, editado 5 veces en total
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